EL DEPORTE COMO ANTÍDOTO

Los últimos años de futbol argentino nos hicieron creer que la violencia es quien manda, y que la
única manera de perseguir y concretar objetivos en el deporte más popular del mundo es a través
de la agresión y el atropello. La corrupción, la deshonestidad y el soborno parecen manchar a una
disciplina que en algún momento fue sinónimo de camaradería, de respeto y de fair play. Gerardo
Milanesio, no obstante, pisa el freno en esta noción, y demuestra que otro paradigma es posible.
Con la prometedora campaña que la escuadra de fútbol del Club Juniors había conseguido en el
Torneo Federal C 2017, todos los fanáticos del equipo soñaban con el tan ansiado ascenso. Tanto
fue así que Gerardo, junto con más de una docena de compañeros, decidió formar un equipo de
apoyo al plantel, que se dedicaría a proveer a los jugadores de todo aquello que los dirigentes no
pudieran ofrecerles: chalecos, ropa de entrenamiento, pelotas, barreras móviles y otros insumos
necesarios para la práctica. El ascenso, finalmente, no llegó, pero el entusiasmo se mantuvo. Este
equipo de ayuda, aún con el afán de auxiliar al equipo, se reformuló: de ser un grupo dedicado a
brindar insumos, pasaron a ser quienes se encargarían de recuperar la cancha principal del club.
Este ambicioso proyecto nos deja historias como la de Gerardo, que son dignas de ser
compartidas.
-Lo fundamental es el mensaje: uno puede cambiar la realidad de lo que no te gusta-, expresa
Gerardo, al lado de la tribuna que el mismo pintó. Con las manos llenas de pintura, y durante una
calurosa mañana de sábado, el principal conductor de este propósito nos contó sus ideas detrás
del sueño. Gerardo no es socio del club, él es hincha, y hace más de 40 años que va a la cancha.
Fiel a su mensaje, y habiendo pasado décadas visitando el club, Gerardo advirtió que la cancha de
fútbol 11 no estaba en óptimas condiciones. Junto con sus compañeros, tomaron la decisión de,
de forma totalmente desinteresada y sin ninguna intención política, reformar la cancha y las
tribunas. Una vez hidrolavado todo el cemento, y 800 litros de pintura después, los resultados son
evidentes: las tribunas lucen relucientes, y los colores blanco y azul marino invitan a todos a ver las
letras GPJ en la tribuna local. Y la pintura no fue lo único. Gerardo y compañía también arreglaron
los bancos de suplentes y una parte de los vestuarios, esto último siendo financiado por la venta
de espacios publicitarios dentro del predio. -A veces nos quedábamos sin, pero de algún lado
aparecían las cosas- aclara Milanesio, haciendo énfasis en que si bien una buena parte de lo
necesario para refaccionar las instalaciones salió de sus propios bolsillos, otro importante
porcentaje fue gracias a las donaciones de fanáticos, en muchos casos anónimas. –Fueron 75 días
seguidos de trabajo, incluidos el 24, el 31- indica Gerardo, y pone de manifiesto el otro mensaje
que busca transmitir. –Yo también pretendo dejarle un ejemplo de vida, un legado, a mi hija de 5
años: la fortaleza. No somos barrabravas, en el fútbol no todo es violencia. Si todos vamos para el
mismo lado, y todos dejamos de lado los deseos personales, los objetivos se pueden cumplir-.
Sin embargo, Gerardo ignoraba que ese mensaje no sólo le llegó a su hija, sino también a todo el
plantel del equipo de Juniors. Uno de los días mientras trabajaba pintando la cancha, Gerardo
recibió la visita de uno de los dirigentes del equipo, que le solicitaba que se acerque al vestuario.
Ingenuo, él pensaba que le pedirían que refaccione alguna parte del espacio, cuando en realidad
los jugadores lo esperaban con un regalo. Una camiseta autografiada por todos, y una moraleja: –

Vos fuiste un ejemplo para nosotros. Mientras nosotros nos quejábamos que hacía calor y que
entrenábamos dos horas, vos estabas ahí laburando desde las 8 de la mañana hasta la noche.
Cuando nosotros nos caíamos, el técnico te apuntaba y decía que estuviste horas laburando-. Con
respecto al futuro del grupo, Milanesio es claro: -La idea es recuperar el club. Yo soy de una
generación que creció adentro de un club, y mal no la pasábamos. Prefiero que los pibes estén en
un club y no en el quiosco. El deporte es un antídoto-.
Sin dudas, el trabajo de Gerardo fue mucho más que pintar tribunas. Su esfuerzo y dedicación, y el
mismo entusiasmo demostrado por todos sus compañeros, llevan consigo una máxima de
mayúscula importancia: cada uno es el principal agente de cambio en la realidad que vive.
Para ayudar con pintura, cemento, o lo que consideres conveniente, comunicate con los siguientes
números:
154 029973 (Gerardo Milanesio)
152 230052 (Martín Butori)