– ¿Y tu media naranja?

– Me la comí, tenía hambre

Por Viviana Gómez

Desde pequeños nos han enseñado que a lo largo de nuestra vida conoceremos gente y que habrá un alguien que será especial. Un alguien que nos completará y nos hará felices. Que ese alguien también nos está buscando y por un designio divino es la única elección posible que tenemos. La famosa media naraja.

Ese alguien es perfecto y no tendremos miedo de compartir nuestra vida con él o ella. Ese alguien nos entenderá y nos aceptará tal cual somos sin reprocharnos nada. Ese alguien estará a nuestro lado a pesar de todo y tampoco tendrá dudas. Ese alguien será especial y nosotros seremos ese alguien para otro.

¿Les cuento un secreto? Ese alguien no existe. No existe alguien perfecto que llene tus vacíos. No existe alguien que te complete para poder ser feliz. No existe. Venimos al mundo completos y capaces, aunque creamos tener la necesidad de depender emocionalmente de alguien más. Si creemos en ese alguien, creemos en un amor enfermo. El amor no se encuentra, el amor se construye. El amor no se anhela, el amor se vive. El amor no se sueña, el amor se siente.

Rescato la idea entonces de un amor igualitario: “Hay otras formas de amar, las que nos hacen crecer, las que proporcionan placer, complicidades… el amor nos hace libres, el que ni es eterno, ni sube montañas, ni es la mitad de nada, simplemente el amor entre iguales, que se reconocen imperfectos pero que desean compartir partes de su vida. Un amor poderoso como fuente de placer, de cariño y de respeto, que empodera a ambos miembros de la pareja, pero que no los ata a un destino turbulento y que dura… lo que tenga que durar” (Bosch y Ferrer, 2010).

La persona que elegimos para compartir parte de nuestra vida no va a ser perfecta. No existen los príncipes azules ni las doncellas encantadas. Tenemos errores, tenemos flaquezas, tenemos miedos.

Lo importante es que la persona que elijamos por el tiempo que nos elijamos, nos haga sentir cosas lindas y podamos ser nosotros mismos. Junto a esa persona deberíamos crecer y aprender a ser mejores. Esa persona viene a sumar a nuestra vida. Y si no es esa, será otra.