Biblioteca Popular Vélez Sarsfield, un emblema del barrio General Paz

Por Remigio Gonzalez Ardanaz

Con el afán de compartir saberes y de hacer de la lectura un hábito, Alfredo Latisnere,
junto con Martín Barrera y otros cuarenta firmantes, deciden fundar la Biblioteca Popular Vélez
Sarsfield una noche de mayo de 1909. La convergencia de estas cuarenta y dos voluntades da
como resultado la biblioteca popular más antigua de la ciudad de Córdoba, que desde hace más de
un siglo se encarga de democratizar el acceso a la información, como también de garantizar la
posibilidad de formar ciudadanos comprometidos y que participan activamente en la
transformación de su presente.
El adjetivo “popular” que acompaña el nombre de la Biblioteca no es inocente, y es reflejo
de una filosofía que nació en 1870 con Domingo Faustino Sarmiento, cuando decidió crear este
tipo de establecimientos que se nutren y evolucionan gracias al aporte de la comunidad. Ahí radica
la diferencia entre una biblioteca popular y una pública: la primera está sostenida por el esfuerzo
colectivo de un barrio o localidad, mientras que la segunda por el gobierno municipal, provincial o
nacional, dependiendo del caso.
Originalmente, la Biblioteca Popular Vélez Sarsfield funcionaba en una casa ubicada en la
intersección que hoy conocemos como la esquina de Lima y Ovidio Lagos, donde una mesa, doce
sillas y un armario con quinientos libros eran suficientes para estimular el intelecto de varios
cientos de vecinos que, entusiasmados por el proyecto de la “Asamblea de los 42”, aprovechaban
la generosidad de los servicios de la Biblioteca para aprender e imaginar. Este entusiasmo empezó
a contagiarse rápidamente, y llamó la atención de diversos organismos provinciales y nacionales,
que no dudaron en aportar recursos para empezar a cimentar el prestigio del establecimiento: El
Gobierno de la Provincia de Córdoba dona $100, el Honorable Concejo Deliberante decide aportar
una subvención mensual de $50, y los gobiernos de otras provincias argentinas donan de forma
desinteresada muchos libros y revistas.
El rápido progreso y el repentino aumento de socios hacen imperante la búsqueda de un
local más grande, capaz de albergar cómodamente a todos sus miembros, además de disponer de
más espacio para acomodar y clasificar la siempre creciente cantidad de volúmenes. Es por esto
que a fines de 1913, la Biblioteca Popular Vélez Sarsfield se muda a la actual esquina de Lima y
Félix Frías, alquilando la casa a la tradicional familia Clariá, y que sigue siendo hasta hoy donde la
Biblioteca ofrece sus servicios. Sin embargo, fue en 1921 cuando, a través del gobernador Rafael
Núñez, se autoriza al Poder Ejecutivo a invertir $22.000 para adquirir el inmueble, dándole total
autonomía a la comisión directiva de la Biblioteca para organizar y distribuir los espacios. Es aquí
cuando la Biblioteca hace alarde de todas sus cualidades, y pone de manifiesto el exhaustivo
trabajo, muchas veces ad-honorem, de todos los involucrados en el avance del proyecto. Ahora, la
Biblioteca cuenta con un gran salón central, perfecto para actos públicos de primer nivel, salas de
lectura, sala de reuniones y una pequeña sala destinada a la práctica del ajedrez. La firma Petrei
Hnos. se hace presente con doce mesas para estudio, que siguen en pie hasta el día de hoy, y que
dotaron al salón central una elegancia mayúscula. Fue tal el despliegue arquitectónico que los

Inspectores de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares elevaron a la primera categoría al
establecimiento, ubicándola en un selecto podio de cincuenta bibliotecas populares de las casi mil
cien que hay en todo el país.
Además de ser un espacio destinado a la apropiación cultural de todos sus visitantes, la
Biblioteca Popular Vélez Sarsfield también fue cuna de instituciones de gran importancia para la
sociedad cordobesa. Tanto es así que en el año 1913 un grupo de gerentes y empleados de los
talleres del Ferrocarril, entusiasmados por la relevancia que estaba teniendo la Biblioteca en el
barrio, deciden fundar el Club Central Córdoba, mucho mejor conocido actualmente como Club
Atlético Talleres. De la misma forma, y con el mismo ímpetu, nace un año después el Club
Gimnasia y Esgrima, que es el actual Club General Paz Junior’s.
Juan Filloy, el condecorado autor cordobés, acierta en afirmar que “la Biblioteca Vélez
Sarsfield fue, ha sido y por siempre será el cerebro lúcido del Pueblo General Paz”, y no se puede
decir menos de una institución que, ya habiendo cumplido 108 años, no se detuvo nunca en su
misión de servir al pueblo cordobés como herramienta difusora del saber. Es agradable descubrir
que el paso del tiempo no le ha quitado protagonismo a un espacio que está más vivo que nunca,
ya que la Biblioteca ha servido como escenario de debates, disertaciones, proyecciones de cine,
desfiles, eventos, y un largo etcétera que enorgullece a todos los responsables de su prolongada
existencia. De los quinientos libros originales producto de donaciones, la Biblioteca cuenta hoy con
más de sesenta mil volúmenes, dedicados a recordar la historia, a estimular la imaginación y a
empujar un poco más allá los límites del intelecto. Aquella “Asamblea de los 42”, en la primera
década del siglo XX, se encargó de proyectar y diseñar el futuro que hoy nos toca vivir, siempre
rodeados de los libros que la Biblioteca nos ofrece sin cansancio.